Sugerencias
Idioma
Guía para autores
Buscador
Información de la revista
Cita
Cita
Compartir
Descargar PDF
Más opciones de artículo
Visitas
323
Revisión
Acceso a texto completo
Disponible online el 18 de junio de 2026

Variabilidad de la presión arterial, un tópico aun infravalorado

Blood pressure variability: a still underestimated topic
Visitas
323
P. Stiefela,
Autor para correspondencia
pstiefel@us.es

Autor para correspondencia.
, J. Muñoz-Garcíab, R. Pino-Mejíasb
a Clinical Epidemiology and Vascular Risk Unit, Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS), Hospital Universitario Virgen del Rocío SAS/CSIC/Universidad de Sevilla, Sevilla; Internal Medicine, Clinical Unit for Comprehensive Medical Care (UCAMI), Hospital Universitario Virgen del Rocío, Sevilla, España
b Department of Statistics and Operational Research, Faculty of Mathematics, Universidad de Sevilla, Sevilla, España
Este artículo ha recibido
Información del artículo
Resumen
Texto completo
Bibliografía
Descargar PDF
Estadísticas
Figuras (2)
fig0005
fig0010
Tablas (1)
Tabla 1. Evaluación de la variabilidad de la presión arterial
Tablas
Resumen

La importancia de la variabilidad de la presión arterial ha crecido exponencialmente en los últimos años. En esta revisión intentamos discutir las razones de este crecimiento. En primer lugar, describimos los diferentes métodos usados: a muy corto plazo (latido a latido), a corto plazo (monitorización ambulatoria de la presión arterial), a medio plazo (auto-medidas en casa) y a largo plazo (entre diferentes consultas médicas), así como lo modelos matemáticos para evaluarla.

También incidiremos en su relevancia clínica. De esta forma, dicha variabilidad incide en enfermedades no relacionadas con el riesgo vascular, como la severidad de la enfermedad mental, la severidad de la infección por COVID-19, fracturas óseas y varias formas de deterioro cognitivo. También influye en la progresión de estado pre-hipertensivo a hipertensión establecida, así como posteriormente en el desarrollo de lesiones en órganos dianas. Además, se relaciona con hipertensión gestacional, preeclampsia y resultados adversos en el neonato. La variabilidad de la presión arterial independiente de la media, incide en el desarrollo pronóstico y complicaciones a nivel coronario y cerebrovascular. Por último, discutiremos sobre evidencias que implican mayor mortalidad tanto vascular como por todas las causas.

Palabras clave:
Variabilidad de la presión arterial
Coeficiente de variación
Variabilidad independiente de la media
Enfermedades vasculares
Otras enfermedades
Abstract

The importance of blood pressure variability has grown exponentially over the past two to three years. In this review, we aim to discuss the reasons underlying this increasing interest. First, we describe the different methods used to assess blood pressure variability, including very short-term (beat-to-beat), short-term (24-hour ambulatory blood pressure monitoring), mid-term (home self-measurements), and long-term (visit-to-visit measurements), as well as the mathematical indices used to quantify it.

We then address the clinical relevance of blood pressure variability. First, increased variability is more prevalent in several health conditions not necessarily related to vascular disease, such as mental illness, severity of COVID-19 infection, bone fractures, and various forms of cognitive impairment. Second, blood pressure variability appears to be involved in the progression from prehypertensive states to established hypertension and, once hypertension is present, in the development of target organ damage. It has also been associated with an increased risk of gestational hypertension, preeclampsia, and adverse neonatal outcomes. Furthermore, blood pressure variability, even independently of mean arterial blood pressure, influences the development, prognosis, and complications of coronary and cerebrovascular disease. Finally, we discuss evidence suggesting that blood pressure variability is associated with both vascular and all-cause mortality.

Keywords:
Blood pressure variability
Coefficient of variation
Average real variability
Variability independent of mean
Vascular disease
Other disease
Resumen gráfico
Texto completo
Concepto y fisiopatología

En los últimos años, el interés por la variabilidad de la presión arterial (VPA) dentro de la comunidad médica ha crecido exponencialmente. La principal evidencia de esta tendencia es la frecuencia cada vez mayor con la que las guías clínicas sobre prevención, detección, evaluación y manejo de la hipertensión abordan esta cuestión.

En este sentido, las guías estadounidenses1 mencionan el término «variabilidad de la presión arterial» 9 veces (referencias incluidas) a lo largo de un total de 121 páginas. Las guías europeas2 lo mencionan 16 veces (referencias incluidas) dentro de 83 páginas. Finalmente, las guías de la Japanese Society of Hypertension3, que son las más recientes (2019) y las más completas, mencionan VPA 185 veces en un total de 246 páginas. La explicación principal de esta discrepancia no radica en el país de origen de las guías, sino en sus fechas de publicación, siendo las guías estadounidenses las más antiguas y las japonesas las más recientes.

Esta revisión va en consonancia con una recomendación reciente de la European Society of Hypertension, que anima a los clínicos a no considerar la VPA solo como otro parámetro estadístico, sino como un factor claramente responsable de múltiples comorbilidades, particularmente de naturaleza vascular4.

Desde un punto de vista fisiopatológico y como se detallará posteriormente, la VPA es el resultado de interacciones complejas entre influencias conductuales, ambientales, humorales y neurales centrales o reflejas.

En esta revisión se pretende explicar por qué la VPA ha recibido una atención creciente en los últimos años, y por qué los clínicos implicados en el estudio y en el manejo de la presión arterial deberían otorgarle una consideración progresivamente mayor.

Medición

La VPA puede considerarse de 4 maneras diferentes: a) a largo plazo (monitorización clínica de visita a visita en consulta), b) a medio plazo (automediciones domiciliarias), c) a corto plazo (mediante monitorización ambulatoria de presión arterial durante 24h) y d) a muy corto plazo (latido a latido), que parece ser un predictor temprano de enfermedad y riesgo cardiovascular. Las ventajas y beneficios de cada forma de evaluación se ilustran en la tabla 1.

Tabla 1.

Evaluación de la variabilidad de la presión arterial

Tipos de VPA  Intervalos de medición  Método de medición  Hipertensión enmascarada  Fenómeno de bata blanca  Patrón nocturno 
Muy corto plazo  Segundos (tiempo)  Métodos invasivos (intraarteriales) y no invasivos  No  No  No 
Corto plazo  Hasta 70 mediciones en 24h, incluyendo el sueño  Mediante monitorización ambulatoria de presión arterial (MAPA) de 24Sí  Sí  Sí 
Medio plazo  Varios días por semana / mes  Medición automática basada en el método oscilométrico con manguito  Sí  No  No 
Largo plazo  Cada varios meses (durante la visita médica)  Método automático o método clásico mediante estetoscopio  Sí  Sí  No 

VPA: variabilidad de la presión arterial.

Parámetros matemáticos que permiten medirla

Para estudiar la VPA, es necesario disponer de una referencia previa de la presión arterial sobre la cual se medirá la variabilidad o tomar los datos con algún orden de referencia entre ellos. Si el parámetro de referencia es la media aritmética de los datos observados de presión arterial, pueden utilizarse las siguientes medidas de variabilidad, entre otras. Sean {x1, x2,…, xn} las presiones arteriales observadas y sea la media de estas observaciones:

Desviación estándar

Respecto a la media, la medida de variabilidad considerada es la desviación estándar (DE):

Esta medida de variabilidad presenta las mismas unidades de medida que la media y también se ve afectada por observaciones atípicas. Valores elevados de DE indicarían que la media no representa eficientemente aquello que se está estudiando.

Coeficiente de variación

Una medida de variabilidad relativa respecto a la media es el coeficiente de variación (CV):

Este coeficiente suele expresarse en porcentajes y presenta la ventaja de no tener dimensión, lo que permite comparaciones de la presión arterial con otros parámetros clínicos. Este coeficiente está menos afectado por observaciones atípicas que la DE.

Los datos obtenidos de la presión arterial están referenciados temporalmente, lo que conduce a datos como pares {(x1,t1), (x2,t2),…, (xn,tn)}. En esta situación pueden considerarse otros tipos de análisis y puede modificarse la referencia sobre la que se mide la variabilidad.

Variabilidad real promedio

En este caso continúan considerándose los valores de la variable referenciados temporalmente. Los valores se ordenan según el instante en que fueron observados y la variabilidad real promedio (VRP) intenta medir la variación entre observaciones consecutivas mediante el valor absoluto de las diferencias:

En este coeficiente de variabilidad debe considerarse que, en ocasiones, las amplitudes de los intervalos temporales de referencia son muy diferentes, por lo que la diferencia calculada puede no tener la misma relevancia. Por este motivo se recurre a una expresión ponderada utilizando pesos, y en este caso obtenemos la variabilidad real promedio ponderada (VRPP):

Evidencia clínica e implicaciones para la salud humana: enfermedades no vasculares

Evidencias recientes sugieren que diversos trastornos de salud tradicionalmente no considerados de naturaleza vascular se ven influidos por la VPA.

Enfermedad mental

La enfermedad mental es una de las principales cargas de enfermedad a nivel mundial. Se ha planteado la hipótesis de que los sujetos con trastornos mentales presentan mayores fluctuaciones de la presión arterial, lo cual podría contribuir al aumento del riesgo cardiovascular y a afectación de los órganos diana. En 2022, Shahimi et al.6 publicaron una revisión sistemática que evaluó la relación que existe entre la VPA y la enfermedad mental. La calidad de los estudios fue evaluada utilizando los criterios STROBE. Se incluyeron estudios que investigaron la VPA en individuos con trastornos mentales —particularmente trastornos de ansiedad, trastorno depresivo mayor, trastorno de pánico y hostilidad— en ausencia de hipertensión.

Doce estudios cumplieron los criterios de inclusión: 3 evaluaron VPA a corto plazo, 2 VPA a largo plazo y 7 VPA a muy corto plazo. La revisión demostró que los sujetos con enfermedad mental presentaban una VPA significativamente aumentada con indepencia de la edad. Como la enfermedad mental puede contribuir a la disfunción autonómica, los autores concluyeron que una intervención terapéutica temprana podría prevenir enfermedades asociadas con la desregulación autonómica y reducir el riesgo de eventos cardiovasculares adversos6.

Riesgo de fractura ósea

También se ha descrito la relación que existe entre la VPA y el riesgo de fracturas, particularmente fracturas de cadera y vertebrales. Un estudio analizó un total de 937 fracturas incidentes de cadera y clasificó a los participantes en terciles según los CV sistólico y diastólico. Tras el ajuste multivariable, tanto el CV sistólico como el diastólico predijeron de forma independiente el riesgo de fractura de cadera con un HR de 1,18 (IC 95%: 1,00-1,40) para el tercil más alto frente al más bajo6.

Asimismo, un gran estudio retrospectivo poblacional de cohortes que utilizó la base de datos del Korean National Health Insurance System incluyó a un total de 3.256.070 participantes con edad ≥50 años que habían sido sometidos a, como mínimo, 3 exploraciones durante los últimos 5 años. Durante una mediana de seguimiento de 7,0 años, 337.045 participantes (10,4%) experimentaron, como mínimo, 1 fractura. Tras ajustar por edad, sexo, factores asociados al estilo de vida y comorbilidades, los cuartiles más altos de VPA se asociaron a un mayor riesgo de fractura que el cuartil más bajo. Los HR ajustados (IC 95%) para cualquier fractura fueron HR: 1,07 (IC 95%: 1,06-1,08) para la VPA sistólica, HR: 1,06 (IC 95%: 1,05-1,07) para la diastólica y HR: 1,07 (IC 95%: 1,06-1,08) para la combinación de VPA sistólica y diastólica. Se observaron asociaciones consistentes tanto para fracturas vertebrales como de cadera en múltiples análisis por subgrupos7. Algunos autores han planteado la hipótesis de que la mayor prevalencia de demencia en personas mayores podría explicar parcialmente esta asociación8.

Gravedad de la infección por COVID-19

La hipertensión es la comorbilidad más frecuente entre los pacientes con enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) y se asocia a una mayor mortalidad intrahospitalaria. No obstante, los datos sobre la relación entre la VPA y los desenlaces del COVID-19 siguen siendo limitados. En 2022, He et al.9 estudiaron a 702 pacientes hospitalizados con COVID-19 e hipertensión arterial en el Huoshenshan Hospital de Wuhan (China), todos ellos con mediciones válidas de presión arterial intrahospitalaria durante, como mínimo, 7 días consecutivos. La VPA día a día se evaluó mediante la DE, el CV y la variación independiente de la media (VIM).

Los pacientes con COVID-19 grave y los no supervivientes presentaron una VPA mucho mayor que los casos moderados y los supervivientes. El incremento de la VPA también se asoció a marcadores de inflamación grave y lesión miocárdica. Tanto la disfunción endotelial como la alteración de la barrera hematoencefálica y de la barrera endotelial endocárdica tras infección por SARS-CoV-2 se han propuesto como mecanismos fundamentales subyacentes a la desregulación de la presión arterial. Estas alteraciones podrían contribuir al aumento de la VPA que precede al síndrome de distrés respiratorio agudo y a la enfermedad crítica en los pacientes hipertensos con COVID-1910.

Disfunción cognitiva y demencia

Un número creciente de evidencias respalda la existencia de una relación entre la VPA y la demencia11. De Heus et al.12 realizaron un metanálisis de estudios que analizaron la relación que existe entre la VPA en reposo y la demencia o el deterioro cognitivo en los adultos, utilizando datos de PubMed, Embase, PsycINFO y Scopus. La calidad de los estudios se evaluó mediante la escala Newcastle-Ottawa modificada.

El análisis principal incluyó 54 tamaños del efecto procedentes de 20 estudios, que comprendían una muestra total de 7.899.697 individuos. Una mayor VPA sistólica (OR: 1,25; IC 95%: 1,16-1,35), presión arterial sistólica (PAS) media (OR: 1,12; IC 95%: 1,02-1,29), VPA diastólica (OR: 1,20; IC 95%: 1,12-1,29) y presión arterial diastólica media (OR: 1,16; IC 95%: 1,04-1,29) se asociaron a demencia y deterioro cognitivo. Las comparativas directas revelaron que los tamaños del efecto para la presión arterial media fueron mucho menores que los de la VPA (OR: 0,92; IC 95%: 0,87-0,97; p<0,01), lo cual indica que la VPA contribuye más intensamente que la presión arterial media al riesgo de demencia.

Coincidiendo con estos hallazgos, un análisis post hoc de participantes del estudio SPRINT MIND con deterioro cognitivo leve (puntuación media en la Montreal Cognitive Assessment al diagnóstico: 16,1±3,1) evaluó el avance hacia demencia probable13. Durante un seguimiento medio de 2,6±1,2 años, la demencia ocurrió en 76 de 516 participantes (14,7%). La presión arterial media no mostró diferencias significativas entre los sujetos que desarrollaron demencia y los que no. No obstante, la incidencia de demencia aumentó desde el 8,5% en el cuartil más bajo de VPA sistólica hasta el 21,7% en el más alto. Los HR ajustados para demencia fueron HR: 2,73 (IC 95%: 1,31-5,69) para la VPA sistólica y HR: 2,62 (IC 95%: 1,26-5,47) para la VPA diastólica.

Disautonomía neurogénica

Existe una relación clara entre la disautonomía neurogénica y la VPA, capaz, también, de contribuir a la asociación entre la VPA y la demencia14,15. La atrofia olivopontocerebelosa fue descrita por primera vez en 1900 y, en 1960, Shy y Drager caracterizaron un trastorno neurológico asociado a hipotensión ortostática. Descripciones posteriores incluyeron degeneraciones nigroestriatales y cerebelosas. En la actualidad, estas condiciones se clasifican colectivamente como atrofia multisistémica (AMS), que incorpora 2 fenotipos principales: parkinsoniano (AMS-P) y cerebeloso (AMS-C). figura 1

Figura 1.

Caso de AMS-P recientemente tratado en nuestra unidad, que muestra la enorme variabilidad de las cifras de presión arterial en un registro de monitorización ambulatoria de presión arterial de 24h. Este registro muestra que, cuando el paciente se encuentra en posición de pie, la presión arterial disminuye y, cuando adopta la posición en decúbito supino, la presión arterial aumenta hasta límites peligrosos.

La característica patológica distintiva de la AMS es la presencia de inclusiones inmunorreactivas para la α-sinucleína dentro de los oligodendrocitos (cuerpos de Papp-Lantos), requisito indispensable para el diagnóstico histopatológico definitivo. La neurodegeneración afecta múltiples sistemas, incluidas las vías estriatonigral y olivopontocerebelosa y los núcleos autonómicos del tronco encefálico, médula espinal y sistema nervioso periférico16–19. Esta afectación generalizada produce signos viscerales prominentes, en especial, disfunción vascular y genitourinaria. Una característica vascular definitoria de la AMS es la marcada VPA, caracterizada por episodios alternantes de hipertensión grave e hipotensión sintomática16–19.

La AMS, la enfermedad de Parkinson y la demencia con cuerpos de Lewy se conocen colectivamente como α-sinucleinopatías debido a la acumulación anómala de agregados mal plegados de α-sinucleína en los sistemas nerviosos central y periférico20,21. En la AMS, la supervivencia media tras cursar síntomas se sitúa entre los 6 y 10 años, siendo la muerte súbita una causa importante de mortalidad22–28. En una cohorte de 129 pacientes seguidos en el Centro Francés de Referencia para AMS, Pavy-Le Traon et al.29 demostraron que el aumento de la VPA sistólica diurna, la gravedad de la hipotensión ortostática y el tratamiento con agentes presores se asociaban de forma independiente con la mortalidad.

Más recientemente, las estrategias terapéuticas con dosis bajas de antihipertensivos de vida media corta, como captopril o doxazosina administrados por la noche, han demostrado mejorar la hipertensión nocturna sin exacerbar la hipotensión diurna ni los síntomas ortostáticos30,31.

Evidencia clínica e implicaciones para la salud humana: enfermedades vascularesHipertensión asociada al embarazo y desenlaces neonatales adversos

La VPA entre visitas durante el embarazo —particularmente la DE y el CV de la PAS— se ha asociado de manera independiente a la hipertensión gestacional y preeclampsia32,33. Evidencias procedentes de estudios transversales sugieren, además, que la VPA latido a latido se encuentra aumentada en el embarazo tardío en mujeres con preeclampsia en comparación con controles normotensos embarazados34–37.

Nuckols et al.38 realizaron un estudio prospectivo de cohortes que incluyó a 139 mujeres (media de edad=30,2±4,0 años) incluidas durante el embarazo temprano (<14 semanas de gestación). La VPA fue cuantificada utilizando análisis en el dominio temporal de registros continuos de presión arterial latido a latido durante 10min obtenidos mediante fotopletismografía digital durante el 1er, 2.° y 3er trimestres. También se midieron la rigidez aórtica (evaluada mediante velocidad de onda de pulso carotídeo / femoral) y sensibilidad barorrefleja cardiovagal espontánea en cada trimestre. Dieciocho mujeres (13%) desarrollaron preeclampsia. La VPA sistólica fue consistentemente mayor en todos los trimestres entre las mujeres que luego desarrollaron preeclampsia frente a aquellas que no lo hicieron. La VPA sistólica elevada durante el primer trimestre se asoció independientemente a preeclampsia (OR: 1,94; IC 95%: 1,27-2,99), incluso tras el ajuste por factores de riesgo establecidos, incluida la edad, el índice de masa corporal, la PAS, los antecedentes de preeclampsia y la diabetes mellitus. La VPA sistólica del primer 1er también fue un predictor significativo de preeclampsia (análisis de curva ROC: AUC: 0,75±0,07; p=0,002). La sensibilidad barorrefleja no mostró diferencias entre grupos ni se asoció a la VPA. Estos hallazgos sugieren que una VPA sistólica alta ya desde el primer trimestre podría predecir el desarrollo posterior de preeclampsia, potencialmente mediada, al menos en parte, por un aumento de la rigidez aórtica.

Más recientemente, Gu et al.39 investigaron la asociación entre la VPA entre visitas y los desenlaces neonatales adversos en una gran cohorte de 52.891 mujeres embarazadas, de las cuales 49.583 eran normotensas y 3.308 presentaban hipertensión gestacional o preeclampsia. La VPA se calculó mediante DE y CV de la PAS y diastólica. Comparando los cuartiles más altos y más bajos de DE de la presión arterial diastólica en la población global, los OR totalmente ajustados fueron OR: 1,19 (IC 95%: 1,11-1,27; p para tendencia <0,001) para sufrimiento fetal, OR: 1,32 (IC 95%: 1,14-1,54; p para tendencia <0,001) para recién nacidos pequeños para la edad gestacional y OR: 1,32 (IC 95%: 1,06-1,63; p para tendencia =0,003) para puntuación de Apgar ≤7 al minuto.

Asimismo, al comparar los cuartiles más altos y más bajos del CV de la presión arterial diastólica, los OR correspondientes fueron OR: 1,22 (IC 95%: 1,14-1,30; p para tendencia <0,001) para sufrimiento fetal, OR: 1,38 (IC 95%: 1,17-1,61; p para tendencia <0,001) para recién nacidos pequeños para la edad gestacional y OR: 1,43 (IC 95%: 1,14-1,79; p para tendencia <0,001) para puntuación de Apgar ≤7 al minuto. Las asociaciones con parto pretérmino y puntuación de Apgar ≤7 a los 5min no alcanzaron significación estadística en la cohorte global. No obstante, entre mujeres con hipertensión gestacional o preeclampsia, la VPA diastólica se asoció estrechamente a parto pretérmino, con OR: 2,80 (IC 95%: 1,99-3,94; p para tendencia <0,001) para la DE diastólica y OR: 3,25 (IC 95%: 2,24-4,72; p para tendencia <0,001) para el CV diastólico.

En líneas generales, este estudio demostró que una VPA diastólica alta —con independencia de la presión arterial media— se asocia a un mayor riesgo de desenlaces neonatales adversos, incluido el sufrimiento fetal, recién nacidos pequeños para la edad gestacional y bajas puntuaciones de Apgar al minuto. Hallazgos similares han sido descritos por otros investigadores40. Por último, una revisión integral reciente publicada en junio de 2022 enfatizó que la medición precisa de la presión arterial durante el embarazo es fundamental para el diagnóstico de trastornos hipertensivos del embarazo. Los autores concluyeron que la evaluación precisa de la presión arterial, incluida su variabilidad, continuará desempeñando un papel esencial en la estratificación del riesgo, el pronóstico y la comprensión de los mecanismos fisiopatológicos subyacentes a estas condiciones41.

VPA en individuos normotensos, prehipertensos e hipertensos: implicaciones en la afectación de órganos diana

Liu et al.42 analizaron un total de 7.065 participantes incluidos en el estudio Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC) que presentaban niveles óptimos de PAS desde la 1.ª hasta la 3.ª visita. La variabilidad de la PAS entre visitas fue cuantificada mediante la VIM como medida principal. El desenlace primario fue la aparición de eventos cardiovasculares adversos mayores (MACE), definidos como la 1.ª aparición de mortalidad por cualquier causa, coronariopatía, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardiaca. Durante una mediana de seguimiento de 19,6 años, 2.691 participantes experimentaron un MACE. Tras el ajuste multivariable, los participantes del cuartil más alto de variabilidad de PAS (cuartil 4 de VIM) presentaron un riesgo un 21% mayor de MACE que aquellos del cuartil con menor variabilidad (cuartil 1 de VIM) (HR: 1,21; IC 95%: 1,09-1,35). Los análisis mediante splines cúbicos restringidos demostraron una relación predominantemente lineal, observándose que el incremento de la variabilidad de la PAS se asoció a un aumento progresivo del riesgo de MACE. Se debe mencionar que estas asociaciones se mantuvieron en los análisis estratificados de participantes con y sin hipertensión. Los autores concluyeron que, incluso entre los adultos con niveles óptimos de PAS, una mayor variabilidad de la PAS entre visitas se asocia de manera independiente a un mayor riesgo de desenlaces cardiovasculares adversos, con independencia del estado hipertensivo42.

También está bien establecido que los individuos con prehipertensión presentan un mayor riesgo de avance hacia hipertensión manifiesta que sujetos normotensos43. En este contexto, Cranudet et al.44 estudiaron 105 controles normotensos (media de edad=21,2±1,5 años) y 104 individuos con hipertensión límite (HTL), definida según los criterios de la Organización Mundial de la Salud (media de edad=21,2±1,6 años). Los autores informaron que la VPA sistólica, evaluada mediante el CV, era mucho más pronunciada en sujetos con HTL que en los controles normotensos.

En los pacientes con hipertensión esencial establecida, la VPA se ha asociado consistentemente a afectación de los órganos diana, tanto clínica como subclínica45–47. En un análisis de 3.555 pacientes del registro Campania Salute Network, con datos ecocardiográficos disponibles y >6 visitas de seguimiento, se calcularon la DE y el CV de la PAS y presión arterial diastólica medias48. Los análisis multivariables demostraron que la masa ventricular izquierda durante el seguimiento se correlacionó independientemente con la VPA sistólica entre visitas, tras ajustar por edad, índice de masa corporal, PAS media durante el seguimiento y masa ventricular izquierda basal. Asociaciones similares también semhan descrito entre la población pediátrica. En una cohorte de 144 niños (104 varones [72,2%] y 40 niñas [27,8%]; emedia de edad=11,7±2,5 años) diagnosticados de hipertensión esencial, la VPA se asoció con marcadores tempranos de daño de órganos diana33.

Se debe mencionar que las reducciones de la VPA se han relacionado con una atenuación de la afectación de los órganos diana, lo cual sugiere un posible beneficio terapéutico al dirigir intervenciones específicamente sobre la VPA en el manejo de la hipertensión49,50.

La VPA ha emergido, así como un nuevo parámetro asociado al remodelado cardiovascular adverso y eventos vasculares. En este sentido, se ha demostrado que los pacientes hipertensos con dilatación de la aorta ascendente presentan una VPA a corto plazo superior en comparación con los pacientes hipertensos con diámetro normal de aorta ascendente, y la VPA parece correlacionarse con las dimensiones aórticas51,52. En este sentido, la reducción de una VPA elevada a corto plazo podría representar un objetivo terapéutico importante dentro de las estrategias de tratamiento antihipertensivo53.

Enfermedad vascular

En un análisis retrospectivo de 25.268 veteranos estadounidenses seguidos durante 3 años, la VPA se asoció a eventos cardiovasculares adversos independientemente del estado hipertensivo54. Asimismo, un estudio retrospectivo de casos y controles demostró que la VPA en consulta, definida mediante el CV, era un predictor independiente de infarto cerebral en los pacientes hipertensos ancianos55.

En otro gran estudio observacional, se evaluaron 7.665 pacientes (media de edad=72,9±13,1 años; 42,4% mujeres) hospitalizados por un primer accidente cerebrovascular isquémico en 7 centros de ictus de Japón. La variabilidad diaria de la presión arterial durante la fase subaguda del ictus isquémico se asoció con un incremento del riesgo a largo plazo de recurrencia de ictus56. Estudios previos ya habían demostrado que la VPA intraindividual diaria durante la fase subaguda del ictus isquémico se asociaba con peores resultados funcionales a los 3 meses57, y estudios posteriores han confirmado consistentemente asociaciones similares con desenlaces a largo plazo tras la fase aguda del ictus isquémico58–60.

En relación a las hemorragias del sistema nervioso central, una revisión sistemática reciente identificó la VPA como un fuerte marcador pronóstico en la hemorragia subaracnoidea aneurismática61. Además, en un estudio poblacional de cohortes que incluyó a 9.958 participantes sin antecedentes de ictus, con edad ≥45 años y pertenecientes al estudio Rotterdam, la VPA entre visitas se asoció de forma independiente con un incremento del riesgo tanto de ictus hemorrágico como de ictus no especificado, independientemente de los niveles medios de presión arterial62.

Un análisis post hoc de 7 ensayos clínicos aleatorizados realizados entre 2004 y 2016 que incluyó a 3.912 pacientes con enfermedad coronaria sometidos a ultrasonografía intravascular seriada bajo diversas terapias médicas, demostró que una mayor VPA —particularmente VPA sistólica— se asoció significativamente al avance del ateroma coronario y a desenlaces clínicos adversos63. Estos hallazgos resaltan el papel que juega la VPA como contribuyente tanto al avance estructural de la enfermedad como al riesgo clínico en la enfermedad coronaria.

Alaarag et al.64 investigaron la relación que existe entre la VPA y la gravedad de la angina en los pacientes con enfermedad coronaria no obstructiva. El estudio incluyó 150 pacientes con dolor torácico, pruebas de esfuerzo no invasivas positivas indicativas de isquemia miocárdica y angiografía coronaria normal o enfermedad coronaria no obstructiva. La VPA evaluada mediante VRP y DE se correlacionó positivamente con la gravedad de la angina. El análisis de regresión multivariable identificó el VRP diastólico de 24h, diurno y nocturno, así como las medidas correspondientes de DE, como predictores independientes de la gravedad de la angina. Los autores concluyeron que la VPA a corto plazo se asocia consistentemente con la carga sintomática en esta población.

En otro gran estudio de cohortes se analizaron 7.375 pacientes sometidos a intervención coronaria percutánea por infarto agudo de miocardio (IAM) y que disponían de, como mínimo, 5 mediciones de presión arterial tras el alta hospitalaria65. La VPA entre visitas se estimó mediante variabilidad independiente de la media. Durante una mediana de seguimiento de 5,8 años, los riesgos ajustados de mortalidad por cualquier causa, eventos cardiovasculares mayores y hospitalización por insuficiencia cardiaca aumentaron progresivamente con el incremento de la VPA sistólica y diastólica. Los pacientes del cuartil más alto de VPA sistólica presentaron riesgos significativamente elevados de mortalidad por cualquier causa (HR ajustado: 1,51; IC 95%: 1,23-1,85), eventos cardiovasculares mayores (HR ajustado: 1,31; IC 95%: 1,10-1,55) y hospitalización por insuficiencia cardiaca (HR ajustado: 2,15; IC 95%: 1,49-3,10). Se observaron asociaciones similares para la VPA diastólica. Es importante destacar que tanto la VPA sistólica como la diastólica mejoraron el rendimiento predictivo de la escala de riesgo GRACE para mortalidad y eventos cardiovasculares.

Hallazgos consistentes se han descrito en los pacientes hospitalizados con infarto agudo de miocardio, donde se observó una VPA superior medida mediante DE y VRP en los pacientes que desarrollaron MACE frente a aquellos que no lo hicieron66. También se ha demostrado que la VPA sistólica diaria intrahospitalaria predice la mortalidad y los eventos cardiacos y cerebrovasculares adversos mayores tras cirugía de revascularización coronario durante aproximadamente 12 días de seguimiento postoperatorio67.

Mortalidad por cualquier causa

Parati et al.68 informaron que la VPA a muy corto plazo (latido a latido), a corto plazo (24h), a medio plazo (día a día) y a largo plazo (visita a visita) se asocian a un aumento de la afectación subclínica de los órganos diana, eventos cardiovasculares y mortalidad. Se debe mencionar que la VPA a corto y medio plazo también se relacionó con la mortalidad por cualquier causa.

En consonancia con estas observaciones, una revisión sistemática y metanálisis que incluyó 23 publicaciones demostró que la VPA sistólica entre visitas se asoció estrechamente a la mortalidad por cualquier causa (RR: 1,14; IC 95%: 1,09-1,18), incidencia de enfermedad cardiovascular (ECV) (RR: 1,12; IC 95%: 1,05-1,19), mortalidad cardiovascular (RR: 1,18; IC 95%: 1,09-1,28), incidencia de cardiopatía coronaria (RR: 1,12; IC 95%: 1,06-1,19) e incidencia de ictus (RR: 1,34; IC 95%: 1,11-1,61)69. Otro metanálisis que incluyó 377.305 pacientes con diabetes mellitus tipo 2 concluyó que la VPA proporciona información pronóstica adicional a la aportada únicamente por la presión arterial media70.

El ensayo VALUE, un estudio multinacional, aleatorizado y doble ciego que comparó valsartán y amlodipino en 15.245 pacientes hipertensos con factores de riesgo cardiovascular adicionales, incluyó un subanálisis posterior que demostró que una mayor VPA arterial sistólica entre visitas se asoció a un mayor un riesgo de eventos cardiovasculares, con independencia del riesgo cardiovascular basal71.

En el estudio Minhang, que incluyó a un total de 11.721 adultos sometidos a mediciones de presión arterial en 3 ocasiones durante un período de 6 meses, tanto la VPA entre visitas como una VPA persistentemente elevada dentro de cada visita fueron predictores significativos de mortalidad por cualquier causa72. Hallazgos similares se describieron en análisis post hoc del ensayo SPRINT, donde la VPA entre visitas predijo independientemente la mortalidad por cualquier causa más allá de los factores de riesgo convencionales y de la escala de riesgo de Framingham73. Estos resultados han sido respaldados adicionalmente por otras revisiones sistemáticas y metaanálisis74.

En los pacientes con enfermedad renal crónica (ERC), Mallamaci et al.75 demostraron que la VPA sistólica a largo plazo —pero no a corto plazo— se asoció a un mayor riesgo de muerte y eventos cardiovasculares. Complementando estos hallazgos, datos procedentes del estudio Cardiovascular and Metabolic Disease Etiology Research Center–High Risk mostraron que una mayor VPA sistólica ambulatoria, evaluada mediante vVRP, se asoció a eventos cardiovasculares no fatales, mortalidad por cualquier causa y un deterioro acelerado de la función renal en los pacientes con ERC76.

Aunque la relación entre presión arterial y desenlaces cardiovasculares en los pacientes en hemodiálisis es compleja, Yang et al.77 demostraron que una mayor VPA a largo plazo previa a la diálisis se asoció independientemente tanto a la mortalidad por cualquier causa como a los MACE en una cohorte multicéntrica de 1.727 pacientes sometidos a hemodiálisis de mantenimiento.

Por último, la VPA ha emergido como un potencial objetivo terapéutico para la reducción del riesgo en el contexto de las emergencias hipertensivas, reforzando aún más su relevancia clínica más allá de los valores medios de presión arterial78.

Avance y complicaciones de la enfermedad renal

También se ha demostrado que las alteraciones en la VPA son predictoras del desarrollo y avance de la afectación renal, hecho particularmente relevante si se considera que el deterioro de la función renal en un paciente hipertenso es un potente predictor de futuros eventos cardiovasculares y mortalidad79,80. Además, la VPA aumenta el riesgo de ictus en los pacientes con ERC81. Por último, una mayor VPA previa a la diálisis en los pacientes en hemodiálisis se asoció a mortalidad por cualquier causa y MACE. Las estrategias dirigidas a reducir la VPA podrían resultar beneficiosas en los pacientes sometidos a hemodiálisis82.

Direcciones futuras

Es necesario esclarecer los mecanismos precisos subyacentes mediante los cuales la VPA —con independencia de los niveles absolutos de presión arterial— induce afectación de los órganos diana y contribuye a la enfermedad vascular.

Se requieren futuros estudios para definir qué grupo farmacológico es el más adecuado para prevenir la VPA. Algunos autores han propuesto el uso de nuevos bloqueadores beta altamente selectivos con propiedades vasodilatadoras, como nebivolol83. Otros han propuesto antagonistas del calcio dihidropiridínicos de acción prolongada y diuréticos tiazídicos84. Nosotros hemos informado que, en el caso de α-sinucleinopatías caracterizadas por hipertensión nocturna y niveles bajos de presión arterial durante el día, agentes de acción corta como captopril o doxazosina administrados durante la noche pueden reducir la presión arterial nocturna sin inducir hipotensión diurna85. No obstante, hasta la fecha no se ha alcanzado consenso respecto al abordaje terapéutico óptimo para cada escenario clínico.

Por último, en la actualidad se encuentran en fase de investigación otras intervenciones no farmacológicas, incluida la intensidad y el tipo de ejercicio físico, la calidad del sueño y el yoga86–88.

Conclusiones

La VPA, con independencia de sus valores absolutos, tradicionalmente ha sido subestimada y se atribuye frecuentemente al estrés mental y se considera de escasa relevancia clínica. No obstante, en la actualidad, se reconoce como un factor capaz de contribuir al desarrollo de diversas enfermedades —no solo vasculares sino también no vasculares— e influir en su pronóstico. Por ello, futuras investigaciones en este campo deben promoverse cada vez más.

ORCID ID

Pablo Stiefel García: 0000-0002-6668-5466

Financiación

Ninguna.

Conflicto de intereses

Ninguno.

Agradecimientos

Esta revisión está dedicada a Stiefel-Marquez, E., estudiante de medicina y futuro médico. Que este trabajo sirva como inspiración para un futuro profesional destinado a la excelencia en la práctica clínica, la actividad académica y la investigación médica.

Bibliografía
[1]
P.K. Whelton, R.M. Carey, W.S. Aronow, et al.
2017 CC/AHA/AAPA/ABC/ACPM/AGS/APhA/ASH/ASPC/NMA/PCNA Guideline for the Prevention, Detection, Evaluation, and Management of High Blood Pressure in Adults: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Clinical Practice Guidelines.
JACC, 71 (2018),
[2]
B. Williams, G. Mancia, W. Spiering, The Task Force for the management of arterial hypertension of the European Society of Cardiology (ESC) and the European Society of Hypertension (ESH), et al.
2018 ESC/ESH Guidelines for the management of arterial hypertension.
Eur Heart J, 39 (2018), pp. 3021-3104
[3]
S. Umemura, H. Arima, S. Arima, et al.
The Japanese Society of Hypertension Guidelines for the management of Hypertension (JSH 2019).
Hypertens Res, 42 (2019), pp. 1235-1481
[4]
G. Parati, B. Grzegorza, K. Anastasiosc, et al.
Blood pressure variability: Methodological aspects, clinical relevance and practical indications for management - a European Society of Hypertension position paper∗.
J Hypertens, 41 (2023), pp. 527-544
[5]
N.H. Shahimi, R. Lim, S. Mat, C.H. Goh, P. Tan, E. Lim.
Association between mental illness and blood pressure variability: A systematic review.
Biomed Eng Online., 21 (2022), pp. 19
[6]
T.C. Li, C.I. Li, C.S. Liu, et al.
Visit-to-visit blood pressure variability and hip fracture risk in older persons.
Osteoporos Int, 30 (2019), pp. 763-770
[7]
J.E. Yoo, J.W. Yoon, H.E. Park, K. Han, D.W. Shin.
Blood Pressure Variability and the Risk of Fracture: A Nationwide Cohort Study.
J Clin Endocrinol Metab., 107 (2022), pp. e1488-e1500
[8]
M. Nagai, K. Dote, M. Kato.
How does dementia interact with visit-to-visit blood pressure variability and hip fracture?.
Osteoporos Int, 30 (2019), pp. 1321-1322
[9]
C. He, C. Liu, J. Yang, et al.
Prognostic significance of day-by-day in-hospital blood pressure variability in COVID-19 patients with hypertension.
J Clin Hypertens (Greenwich), 24 (2022), pp. 224-233
[10]
M. Nagai, C.Y. Förster.
Day-to-day blood pressure variability in COVID-19: A biomarker of disrupted central autonomic network.
J Clin Hypertens (Greenwich), 24 (2022), pp. 234-236
[11]
Y. Ma, P.J. Tully, A. Hofman, C. Tzourio.
Blood Pressure Variability and Dementia: A State-of-the-Art.
Am J Hypertens, 33 (2020), pp. 1059-1066
[12]
R.A.A. De Heus, C. Tzourio, E.J.L. Lee, et al.
VARIABLE BRAIN Consortium, Claassen JAHR, Tully P. Association Between Blood Pressure Variability With Dementia and Cognitive Impairment: A Systematic Review and Meta-Analysis.
Hypertension, 78 (2021), pp. 1478-1489
[13]
A. de Havenon, V. Muddasani, M. Anadani, S. Prabhakaran.
Impact of mean blood pressure and blood pressure variability after diagnosis of mild cognitive impairment and risk of dementia.
J Clin Hypertens (Greenwich), 23 (2021), pp. 2124-2128
[14]
T.J. Chiu, J.T. Yeh, C.J. Huang, et al.
Blood pressure variability and cognitive dysfunction: A systematic review and meta-analysis of longitudinal cohort studies.
J Clin Hypertens, 23 (2021), pp. 1463-1482
[15]
L. Giménez-Miranda, L.M. Beltrán-Romero, P. Stiefel.
Blood pressure variability and cognitive dysfunction: What is the cause and what is the consequence?.
J Clin Hypertens (Greenwich), 24 (2022), pp. 88
[16]
H.U. Rehman.
Multiple system atrophy.
Postgrad Med J, 77 (2001), pp. 379-382
[17]
P.G. Bower.
Multiple system atrophy: Building a global community—30 years of advocacy efforts.
Auton Neurosci, 211 (2018), pp. 39-42
[18]
K.A. Jellinger.
Multiple system atrophy: An oligodendroglioneural synucleinopathy.
J Alzheimers Dis, 62 (2018), pp. 1141-1179
[19]
G.M. Shy, G.A. Drager.
A neurological syndrome associated with orthostatic hypotension: A clinical-pathologic study.
[20]
D. Aarsland, B. Creese, M. Politis, et al.
Cognitive decline in Parkinson disease.
Nat Rev Neurol, 13 (2017), pp. 217-231
[21]
A. Fanciulli 3, I. Stankovic, F. Krismer, K. Seppi, J. Levin, G.K. Wenning.
Multiple system atrophy.
Int Rev Neurobiol, 149 (2019), pp. 137-192
[22]
A. Fanciulli, G.K. Wenning.
Multiple-system atrophy.
N Engl J Med, 372 (2015), pp. 249-263
[23]
A. Foubert-Samier, A. Pavy-Le Traon, et al.
Disease progression and prognostic factors in multiple system atrophy: A prospective cohort study.
Neurobiol Dis, 139 (2020),
[24]
Y. Ben-Shlomo, G.K. Wenning, F. Tison, N.P. Quinn.
Survival of patients with pathologically proven multiple system atrophy: A metaanalysis.
Neurology, 48 (1997), pp. 384-393
[25]
H. Watanabe, Y. Saito, S. Terao, et al.
Progression and prognosis in multiple system atrophy: An analysis of 230 Japanese patients.
Brain, 125 (2002), pp. 1070-1083
[26]
G.K. Wenning, F. Geser, F. Krismer, European Multiple System Atrophy Study Group, et al.
The natural history of multiple system atrophy: A prospective European cohort study.
Lancet Neurol, 12 (2013),
[27]
P.A. Low, S.G. Reich, J. Jankovic, et al.
Natural history of multiple system atrophy in the USA: A prospective cohort study.
Lancet Neurol, 14 (2015), pp. 710-719
[28]
S.S. O'Sullivan, L.A. Massey, D.R. Williams, et al.
Clinical outcomes of progressive supranuclear palsy and multiple system atrophy.
Brain, 131 (2008), pp. 1362-1372
[29]
A. Pavy-Le Traon, A. Foubert-Samier, F. Ory-Magne, et al.
Ambulatory blood pressure and drug treatment for orthostatic hypotension as predictors of mortality in patients with multiple system atrophy.
Eur J Neurol, 29 (2022), pp. 1025-1034
[30]
P. Stiefel, L. Giménez-Miranda, D. León-Jiménez, L.M. Beltrán-Romero.
Treatment of Supine Hypertension in Patients With Sinucleinopathies.
Am J Hypertens, 34 (2021), pp. 662-663
[31]
P. Stiefel, R. Muñoz-Hernández, V. Alfaro-Lara, A. González-Estrada, F. Espinosa-Torre, L.M. Beltrán-Romero.
The Peripheral Nervous System and Changes in Blood Pressure: Lights and Darkness.
Am J Hypertens, 33 (2020), pp. 958-961
[32]
L. Jieyu, C. Yingying, G. Tian, et al.
Visit-to-visit blood pressure variability is associated with gestational hypertension and pre-eclampsia.
Pregnancy Hypertens, 18 (2019), pp. 126-131
[33]
S.A. Kim, J.D. Lee, J.B. Park.
Differences in visit-to-visit blood pressure variability between normotensive and hypertensive pregnant women.
Hypertens Res, 42 (2019), pp. 67-74
[34]
R. Faber, M. Baumert, H. Stepan, N. Wessel, A. Voss, T. Walther.
Baroreflex sensitivity, heart rate, and blood pressure variability in hypertensive pregnancy disorders.
J Hum Hypertens, 18 (2004), pp. 707
[35]
A. Voss, M. Baumert, V. Baier, H. Stepan, T. Walther, R. Faber.
Autonomic cardiovascular control in pregnancies with abnormal uterine perfusion.
Am J Hypertens, 19 (2006), pp. 306-312
[36]
T. Walther, N. Wessel, H. Malberg, A. Voss, H. Stepan, R. Faber.
A combined technique for predicting pre-eclampsia: Concurrent measurement of uterine perfusion and analysis of heart rate and blood pressure variability.
[37]
P. Flood, P. McKinley, C. Monk, et al.
Beatto-beat heart rate and blood pressure variability and hypertensive disease in pregnancy.
Am J Perinatol, 32 (2015), pp. 1050-1058
[38]
V.R. Nuckols, S.W. Holwerda, R.E. Luehrs, et al.
Beat-to-Beat Blood Pressure Variability in the First Trimester Is Associated with the Development of Preeclampsia in a Prospective Cohort: Relation with Aortic Stiffness.
Hypertension, 76 (2020), pp. 1800-1807
[39]
Y. Gu, H. Shi, W. Zeng, et al.
Association between gestational visit-to-visit blood pressure. Variability and adverse neonatal outcomes.
J Clin Hypertens (Greenwich), (2022),
[40]
J. Liu, L. Yang, H. Teng, et al.
Visit-to-visit blood pressure variability and risk of adverse birth outcomes in pregnancies in East China.
Hypertens Res, 44 (2021), pp. 239-249
[41]
H. Metoki, N. Iwama, H. Hamada, et al.
Hypertensive disorders of pregnancy: Definition, management, and out-of-office blood pressure measurement.
Hypertens Res, 20 (2022), pp. 1-12
[42]
M. Liu, X. Chen, S. Zhang, et al.
Assessment of Visit-to-Visit Blood Pressure Variability in Adults with Optimal Blood Pressure: A New Player in the Evaluation of Residual Cardiovascular Risk?.
J Am Heart Assoc, 11 (2022),
[43]
A. Jimenez-Corona, R. Lopez-Ridaura, M.P. Stern, C. Gonzalez-Villalpando.
Risk of progression to hypertension in a low-income Mexican population with prehypertension and normal blood pressure.
Am J Hypertens, 20 (2007), pp. 929-936
[44]
X. Chanudet 1, N.P. Chau, P. Larroque.
Evaluation of borderline arterial hypertension in young adults by ambulatory arterial pressure measurements.
Arch Mal Coeur Vaiss, 82 (1989), pp. 365-372
[45]
M.C. Irigoyen, K. de Angelis, F. dos Santos, D.R. Dartora, B. Rodrigues, F.M. Consolim-Colombo.
Hypertension, Blood Pressure Variability, and Target Organ Lesion.
Curr Hypertens Rep, 18 (2016), pp. 31
[46]
T. Hisamatsu, T. Ohkubo.
Home blood pressure variability and target organ damage.
Hypertens Res, 45 (2022), pp. 543-545
[47]
M. El Mokadem, H. Boshra, Y. Abd El Hady, A. Kasla, A. Gouda.
Correlation between blood pressure variability and subclinical target organ damage in patients with essential hypertension.
J Hum Hypertens, 34 (2020), pp. 641-647
[48]
C. Mancusi, V. Trimarco, M.A. Losi, et al.
Impact of visit-to-visit blood pressure variability on hypertensive-mediated target organ damage and future cardiovascular events: The Campania salute network.
J Hypertens., 39 (2021), pp. 1852-1858
[49]
Y. Liu, L. Shi, Y. Lin, et al.
Relationship between blood pressure variability and target organ damage in children with essential hypertension.
Zhonghua Er Ke Za Zhi, 57 (2019), pp. 93-97
[50]
C. Cuspidi, S. Carugo, M. Tadic.
Blood pressure variability and target organ damage regression in hypertension.
J Clin Hypertens (Greenwich), 23 (2021), pp. 1159-1161
[51]
O. Argan, E. Avci, S. Bozyel, et al.
Elevated levels of short-term blood pressure variability: A marker for ascending aortic dilatation in hypertensive patients.
Clin Exp Hypertens, 43 (2021), pp. 311-319
[52]
Karatas¸MB, G. Ipek, Y. Canga, et al.
Assessment of Short-term Blood Pressure Variability in Patients with Ascending Aortic Dilatation.
Clin. Cardiol, 38 (2015), pp. 757-762
[53]
G. Mulè’, A. Sorce, M.G. Vario, M. Giambrone, S. Cottone.
Should reduction of increased short-term blood pressure variability be a target of antihypertensive therapy?.
J Clin Hypertens (Greenwich), 23 (2021), pp. 1162-1164
[54]
M.D. Basson, W.E. Newman, M.G. Klug.
Correlations Among Visit-to-Visit Blood Pressure Variability and Treatment With Antihypertensive Medication With Long-Term Adverse Outcomes in a Large Veteran Cohort.
Am J Hypertens, 34 (2021), pp. 1092-1099
[55]
Y. Hata, Y. Kimura, H. Muratani, et al.
Office blood pressure variability as a predictor of brain infarction in elderly hypertensive patients.
Hypertens Res, 23 (2000), pp. 553-560
[56]
K. Fukuda, R. Matsuo, M. Kamouchi, et al.
Day-by-Day Blood Pressure Variability in the Subacute Stage of Ischemic Stroke and Long-Term Recurrence.
[57]
K. Fukuda, H. Kai, M. Kamouchi, FSR Investigators; steering committee of the Fukuoka Stroke Registry included, et al.
Day-by-Day Blood Pressure Variability and Functional Outcome After Acute Ischemic Stroke: Fukuoka Stroke Registry.
Stroke, 46 (2015), pp. 1832-1839
[58]
C. Yang, K. Liu, Y. Song, S. Gong, R. Ye, Z. Zhang.
Day-by-Day Blood Pressure Variability Is Associated with Neurological Functional Outcome After Acute Ischemic Stroke.
Front Neurol, 11 (2020),
[59]
K.K. Lau, Y.K. Wong, K.C. Teo, et al.
Long-term prognostic implications of visit-to-visit blood pressure variability in patients with ischemic stroke.
Am J Hypertens, 12 (2014), pp. 1486-1494
[60]
T. Pedro, P. Pereira, A.S. Costa, F. Almeida, M.L. Loureiro, T. Alfaiate.
Systolic blood pressure variability within 120hours of admission predicts the functional outcomes at discharge of patients with acute ischemic stroke.
J Neurocrit Care, (2022),
[61]
S. Konar, W. Florez-Perdomo, E. Garcia-Ballestas, et al.
Blood pressure variability and prognosis in aneurysmal subarachnoid hemorrhage: A systematic review and meta-analysis.
[62]
A. Heshmatollahi, Y. Yuan Mai, L. Lana Fanii, P.J. Koudstaali, A. Arfan Ikrami, K. Ikrami.
Visit-to-visit blood pressure variability and the risk of stroke in the Netherlands: A population-based cohort study.
[63]
D. Clark, S.J. Nicholls, J. St John, M.B. Elshazly, H.M. Ahmed, H. Khraishah.
Visit-to-Visit Blood Pressure Variability, Coronary Atheroma Progression, and Clinical Outcomes.
JAMA Cardiol, 4 (2019), pp. 437-443
[64]
A. Alaarag, O. Amin.
Blood pressure variability in patients with angina and non-obstructive coronary artery disease.
J Hum Hypertens, 35 (2021), pp. 1074-1080
[65]
E.H. Choo, J.S. Mok, W.B. Chung, et al.
Visit-to-visit blood pressure variability and mortality and cardiovascular outcomes after acute myocardial infarction.
[66]
W.I.P. Harefa, C.M. Rumende, S.A. Nasution, S. Koesnoe, M.B. Marbun, H. Shatri.
The association between 24-h blood pressure variability and major adverse cardiac events (MACE) in hospitalized patients with acute myocardial infarction: A retrospective cohort study.
Egypt Heart J, 73 (2021), pp. 88
[67]
D. Lazzeroni, U. Camaiora, P. Castiglioni, et al.
In-hospital day-by-day systolic blood pressure variability during rehabilitation: A marker of adverse outcome in secondary prevention after myocardial revascularization.
Hypertension, 38 (2020), pp. 1729-1736
[68]
Parati, G.S. Stergiou, E. Dolan, G. Bilo.
Blood pressure variability: Clinical relevance and application.
J Clin Hypertens, 20 (2018), pp. 1133-1137
[69]
J. Wang, X. Shi, C. Ma, et al.
Visit-to-visit blood pressure variability is a risk factor for all-cause mortality and cardiovascular disease: A systematic review and meta-analysis.
J Hypertens, 35 (2017), pp. 10-17
[70]
M. Chiriacò, K. Pateras, A. Virdis, et al.
Association Between Blood Pressure Variability, Cardiovascular Disease and Mortality in Type 2 Diabetes: A Systematic Review and Meta-Analysis.
Diabetes Obes Metab, 21 (2019), pp. 2587-2598
[71]
M.H. Mehlum, K. Liestøl, S.E. Kjeldsen, et al.
Blood Pressure Variability and Risk of Cardiovascular Events and Death in Patients with Hypertension.
Eur Heart J, 39 (2018), pp. 2243-2251
[72]
E. Cai, L. Chen, Y. Wang, et al.
Predictive value of within-visit and visit-to-visit blood pressure variability for all-cause mortality: The Minhang Study.
J Hypertens, 39 (2021), pp. 1844-1851
[73]
Y. Cheng, J. Li, X. Ren, et al.
Visit-to-visit office blood pressure variability combined with Framingham risk score to predict all-cause mortality: A post hoc analysis of the systolic blood pressure intervention trial.
J Clin Hypertens (Greenwich)., 23 (2021), pp. 1516-1525
[74]
J. Wang, X. Shi, C. Ma, et al.
Visit-to-visit blood pressure variability is a risk factor for all-cause mortality and cardiovascular disease: A systematic review and meta-analysis.
J Hypertens, 35 (2017), pp. 10-17
[75]
F. Mallamaci, G. Tripepi, G. D’Arrigo, et al.
Blood Pressure Variability Mortality, and Cardiovascular Outcomes in CKD Patients.
Clin J Am Soc Nephrol, 14 (2019), pp. 233-240
[76]
J.H. Jhee, J. Seo, C.J. Lee, et al.
Ambulatory blood pressure variability and risk of cardiovascular events, all-cause mortality, and progression of kidney disease.
J Hypertens, 38 (2020), pp. 1712-1721
[77]
J. Yang, J. Huang, B. Yu, et al.
Long-term predialysis blood pressure variability and outcomes in hemodialysis patients.
J Clin Hypertens (Greenwich), 24 (2022), pp. 148-155
[78]
A. De Havenon.
Blood pressure variability has been considered as an emerging target for risk reduction in the setting of hypertensive emergency.
J Clin Hypertens (Greenwich), 21 (2019), pp. 1693-1694
[79]
G. Parati, Ochoaje, G. Bilo.
Blood pressure variability, cardiovascular risk, and risk for renal disease progression.
Curr Hypertens Rep, 14 (2012), pp. 421-431
[80]
L. Yang, J. Li, W. Wei, et al.
Blood Pressure Variability and the Progression of Chronic Kidney Disease: a Systematic Review and Meta-Analysis.
J Gen Intern Med., 38 (2023), pp. 1272-1281
[81]
F. Angeli, G. Reboldi, P. Verdecchia.
Blood pressure variability and risk of stroke in chronic kidney disease.
J Hypertens, 38 (2020), pp. 599-602
[82]
J. Yang, J. Huang, B. Yu, et al.
Long-term predialysis blood pressure variability and outcomes in hemodialysis patients.
J Clin Hypertens (Greenwich), 24 (2022), pp. 148-155
[83]
L.M. Prisant.
Nebivolol: pharmacologic profile of an ultraselective, vasodilatory beta1-blocker.
J Clin Pharmacol, 48 (2008), pp. 225-239
[84]
S. Kulkarni, G. Parati, S. Bangalore, et al.
Blood pressure variability: A review.
J Hypertens, 43 (2025), pp. 929-938
[85]
P. Stiefel, L. Gimenez-Miranda, D. Leon-Jimenez, D. Beltran-Romero.
Treatment of Supine Hypertension in Patients with Sinucleinopathies.
Am J Hypertens., 34 (2021), pp. 662-663
[86]
Z. Hao, J. Tran, A. Lam, K. Yiu, K. Tsoi.
Aerobic, Resistance, and Isometric Exercise to Reduce Blood Pressure Variability: A Network Meta-Analysis of 15 Clinical Trials.
J Clin Hypertens (Greenwich), 27 (2025),
[87]
A. de Havenon, G. Falcone, C. Rivier, et al.
Impact of sleep quality and physical activity on blood pressure variability.
PLoS One, 19 (2024 Apr 16),
[88]
E. Christa, P. Srivastava, D.S. Chandran, et al.
Effect of Yoga Based Cardiac Rehabilitation on Blood Pressure Variability and Baroreflex Sensitivity: RCT in Patients Post MI.
Appl Psychophysiol Biofeedback, 48 (2023), pp. 1-15
Copyright © 2026. The Authors
Descargar PDF
Idiomas
Revista Clínica Española
Opciones de artículo
Herramientas